sábado, 21 de abril de 2012

Esta semana hemos dedicado el tema a...

Es extraño pensar en el término marketing cuando hablamos de un bien social. La mayoría de veces, tan sobrecargados de multitud de anuncios, folletos, y publicidad que nos rodea a cada paso que damos por nuestra rutina, cuando oímos la palabra marketing casi que todos sabemos a la fuerza lo que significa el concepto de esta palabra: aquellas técnicas atractivas que permiten que nos entre por los sentidos un determinado producto y así terminar comprándolo. O bien, como dice el diccionario:

"Conjunt de tècniques programades, coherents i dinàmiques, orientades a 
perfeccionar el procés de comercialització millorant l'eficiència de la producció, la 
distribució i la venda de productes o de serveis" Diccionari valencià. Ed. Bromera

Pero lo cierto es, que el concepto de esta palabra abarca a algo más complejo, centrándonos en el módulo de animación cultural, el término marketing engloba principalmente al ofrecimiento de servicios (actividades, representación de obras, música...), y si bien, muchas de las técnicas que se utilizan en el marketing destinado a un fin comercial suelen ser originales e ingeniosas, ¿Porqué no utilizar estas técnicas para un bien cultural o social más que comercial y poder atraer público de igual manera? Un buen ejemplo publicitario de las técnicas de marketing utilizadas para un bien social, sería este:


El marketing definitivamente trata de buscar un equilibrio entre la gratificación obtenida por el servicio y el esfuerzo necesario por parte del cliente para poder acceder a este servicio, y ese equilibrio pesa más de un lado o de otro en función de factores personales. Veamos un ejemplo, imaginemos que resulta que tu grupo favorito de música hace un único concierto en España, y solo en la provincia de Sevilla, quieres ir porque te fascina ese grupo, pero existen una serie de esfuerzos que se suelen analizar inevitablemente, como son: Debo desplazarme y no tengo coche por lo tanto tendré que coger el tren u otro medio de transporte, quizás tenga que dormir una noche allí porque termina muy tarde, eso supone un coste económico añadido, además del precio de la entrada al concierto, voy a tener que hacer cola durante unas 5 horas para poder ver a mi grupo desde un sitio aceptable...etc, pero no obstante como para ti, la gratificación de ver a ese grupo es inigualable, tu esfuerzo no eclipsará ese factor. Podemos finalmente desmenuzar de estos dos términos para que queden más claros:

GRATIFICACIÓN OBTENIDA: En función de---> 
  • Utilidad funcional (que esa experiencia sirva para algo, Ej. Voy al concierto porque soy crítico musical y necesito estar allí para mi trabajo)
  • Utilidad simbólica (Ir por el hecho de decir o saber que he estado allí en un interés ajeno. Ej. Voy al museo el Louvre en París, porque está la Monalisa expuesta y quiero que sepa todo el mundo que he visto el cuadro)
  • Utilidad vivencial (Ir por querer vivir esa experiencia, en un interés propio Ej, Voy a ver el concierto porque me encanta y me lo voy a pasar bien)
ESFUERZO: En función de--->
  • Conveniencia: (Tiempo y esfuerzo)
  • Coste económico
  • Costes intelectuales y sociales

La clave está en intentar, reducir los esfuerzos o bien compensarlos con aquel servicio que vayamos a ofrecer.



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