Es extraño pensar en el término marketing cuando hablamos de un bien social. La mayoría de veces, tan sobrecargados de multitud de anuncios, folletos, y publicidad que nos rodea a cada paso que damos por nuestra rutina, cuando oímos la palabra marketing casi que todos sabemos a la fuerza lo que significa el concepto de esta palabra: aquellas técnicas atractivas que permiten que nos entre por los sentidos un determinado producto y así terminar comprándolo. O bien, como dice el diccionario:
"Conjunt de tècniques programades, coherents i dinàmiques, orientades a
perfeccionar el procés de comercialització millorant l'eficiència de la producció, la
distribució i la venda de productes o de serveis" Diccionari valencià. Ed. Bromera
Pero lo cierto es, que el concepto de esta palabra abarca a algo más complejo, centrándonos en el módulo de animación cultural, el término marketing engloba principalmente al ofrecimiento de servicios (actividades, representación de obras, música...), y si bien, muchas de las técnicas que se utilizan en el marketing destinado a un fin comercial suelen ser originales e ingeniosas, ¿Porqué no utilizar estas técnicas para un bien cultural o social más que comercial y poder atraer público de igual manera? Un buen ejemplo publicitario de las técnicas de marketing utilizadas para un bien social, sería este:
El marketing definitivamente trata de buscar un equilibrio entre la gratificación obtenida por el servicio y el esfuerzo necesario por parte del cliente para poder acceder a este servicio, y ese equilibrio pesa más de un lado o de otro en función de factores personales. Veamos un ejemplo, imaginemos que resulta que tu grupo favorito de música hace un único concierto en España, y solo en la provincia de Sevilla, quieres ir porque te fascina ese grupo, pero existen una serie de esfuerzos que se suelen analizar inevitablemente, como son: Debo desplazarme y no tengo coche por lo tanto tendré que coger el tren u otro medio de transporte, quizás tenga que dormir una noche allí porque termina muy tarde, eso supone un coste económico añadido, además del precio de la entrada al concierto, voy a tener que hacer cola durante unas 5 horas para poder ver a mi grupo desde un sitio aceptable...etc, pero no obstante como para ti, la gratificación de ver a ese grupo es inigualable, tu esfuerzo no eclipsará ese factor. Podemos finalmente desmenuzar de estos dos términos para que queden más claros:
GRATIFICACIÓN OBTENIDA: En función de--->
- Utilidad funcional (que esa experiencia sirva para algo, Ej. Voy al concierto porque soy crítico musical y necesito estar allí para mi trabajo)
- Utilidad simbólica (Ir por el hecho de decir o saber que he estado allí en un interés ajeno. Ej. Voy al museo el Louvre en París, porque está la Monalisa expuesta y quiero que sepa todo el mundo que he visto el cuadro)
- Utilidad vivencial (Ir por querer vivir esa experiencia, en un interés propio Ej, Voy a ver el concierto porque me encanta y me lo voy a pasar bien)
ESFUERZO: En función de--->
- Conveniencia: (Tiempo y esfuerzo)
- Coste económico
- Costes intelectuales y sociales
La clave está en intentar, reducir los esfuerzos o bien compensarlos con aquel servicio que vayamos a ofrecer.


