Esta semana ha sido escueta ya que por mi parte yo y varios compañeros de clase hemos acudido durante dos días a las jornadas de Aprender a emprender, realizadas en el albergue de tiempo libre del Puig, donde formabas grupo de 6 personas con gente que no era de tu instituto ni de tu categoría profesional y te daban medio día para idear una empresa nueva que frenara el fracaso escolar, posteriormente exponías la idea de tu empresa frente al jurado y este elegía los mejores tres grupos que poseían una mejor idea de empresa. Aunque volví lo suficientemente cansada por el esfuerzo realizado y la sensación de no recibir nada a cambio, puedo decir que mi experiencia propia es que hemos aprendido a trabajar con personas que no conocemos de nada y de otros ciclos distintos a la Animación Sociocultural (Que por cierto he practicado mucho eso de definir que es lo que estoy estudiando, pues casi nadie allí desgraciadamente sabía lo que es eso del TASOC y tampoco es que lo valoren puesto que no se llega a comprender que abarca nuestra profesión) que por cierto he podido comprender que es totalmente complicado, pues muchas veces no tienes suerte con el grupo que te toca y las personas no colaboran contigo o se desmotivan fácilmente a la hora de realizar el trabajo. Para más inri, ideé una empresa relacionada con la animación sociocultural que motivara en las aulas una vez a la semana conceptos teóricos de las asignaturas más duras de pelar, es decir una combinación entre dinamización y la enseñanza tradicional, con el segundo objetivo de dar a conocer nuestra profesión pero como ya he dicho no hubo una óptima coordinación entre mis compañeros de grupo y la exposición a mi gusto quedó escueta, además de que no se entendió (a mi parecer) el concepto de animación, no obstante me llevo conmigo la valentía de hablar frente a un jurado y 120 personas que te prestan atención durante los 4 minutos escasos de exposición.
Dejando esta experiencia personal aparte, esta semana en Animación cultural hemos realizado un resumen y algunas reflexiones relacionadas con el patrimonio y la relación con el turismo.
Después de sacar algunas reflexiones para el trabajo en sí, opino que el turismo muchas veces intenta abarcar y vender cosas que carecen de precio, como los patrimonios, y es que en mi punto de vista se utiliza al patrimonio como un objeto más del stand de un supermercado, que como un bien cultural o un producto no destinado a su venta económica sino como un potencial en todo caso gratuito que no conoce de bolsillos y que aporta cultura e historia a todos los visitantes que tengan interés en conocerla.
Ya no es solo su "venta" como aquel que dice, si no el uso comercial de ese patrimonio como algo atrayente bajo la escusa de "bien cultural", al fin de atraer turismo y obtener un gran beneficio económico. Es triste pensar en patrimonio como meramente algo comercial y de venta exclusiva en algunos casos, veamos un ejemplo, el Colisseo romano en Italia (Roma) la entrada son 10 euros por cabeza, y se forman unas colas inmensas desde las 7 de la mañana hasta que fluye el ritmo de visitantes a lo largo del día, ¡10 euros por cabeza! y es que al ser un monumento tan significativo en la historia de la humanidad una se ve obligada a pagarlos (incluso a menudo por orgullo) pero duelen en el alma, y es que el Colisseo en sí es un patrimonio cultural que ni se ha restaurado (Está hecho polvo debido a la polución que producen los coches), ni se utiliza hoy en día para otro fin, por lo tanto mi ignorancia supongo que va más allá de saber donde se destinan esos 10 euros por cabeza (Bueno por lo menos en el precio entra otro patrimonio de Roma a visitar) pero aún así, ¿No es excesivamente caro? Puede que para mi bolsillo sí, no obstante es nuestro patrimonio, nos pertenece como identidad de la humanidad y en mi opinión se aprovecha ese interés por parte de la sociedad y esa masificación de visitantes Europeos, Norte americanos, Japoneses...etc que visitan cada año la capital Italiana con ansias de conocer el famoso y grandioso coliseo Romano.
Comprendo el sacar algo de rentabilidad económica si es justificable el mantener a los recursos humanos (si los hay) del patrimonio, las instalaciones y cualquier tipo de gasto del que se precise amortizar y también debo afirmar, pues es innegable que el turismo aplicado en una ciudad/pueblo o municipio reactiva la actividad cultural y patrimonial pero una cosa es eso y otra cosa es romper el saco, haciendo parecer una visión virtual que no existe y es que... ¿Alguien ha pensado en la rotura irreparable de las identidades culturales pertenecientes a los propios autóctonos?
No pretendo criticar el interés de los turistas por conocer monumentos, culturas, tradiciones...etc, pues yo me incluyo como una de esas curiosas que pretenden visitar todos los patrimonios más significantes del mundo (cuando posea de un capital claro) pero gracias a esta reflexión he podido darme cuenta de las terribles consecuencias en exceso que puede traer un interés económico causado por el turismo. Y es que como me dijeron una vez: "Todo en exceso es malo"
"Cola del colisseo de buena mañana"






